Este primer post va dedicado a mi último viaje a San Cristóbal el pasado fin de semana, hubo momentos cumbres, tristes, frikis, felices, fríos, húmedos… etílicos. El viernes vi algunos amigos, bebimos negras sociales al principio, rumba más tarde, lo normal (aunque la resaca puede catalogarlo de destroyer). Comí decente, comí donde mi nona y por supuesto las infaltables caraotas. Mi madre en sus típicos arranques de intensidad demandaba atención, pero bien, ¡ya volveré! Fueron especialmente dos eventos alrededor de los cuales giró mí revuelta mental helos aquí.
Evento n°1 Sábado 29 de mayo
Antes de regresar a casa mi amiga Repo me preguntó al menos 5465463643 veces cuándo viajaría, y como ya había decidido llegar de sorpresa pues nunca le dije, pero le aseguré que el sábado estaría allá y acepté su invitación a una fiesta de cumpleaños de una desconocida mía. Ella me vendió la idea como un evento en el cual podríamos felizmente mirar gente linda que tuviese al menos nuestros mismos intereses y bueno, por qué no… salir de ahí con alguna conquista bajo el brazo. ¡Pero no! Sonó ese pitido estridente acompañado de una voz que decía ¡WRONG!
Para comenzar, el trayecto parecía más lejano e imposible de lo que pensábamos, hacía frío y nos perdimos imbécilmente. Resulta que llegamos al dichoso cumpleaños, la anfitriona en primera instancia era una chica bien agradable, lo primero que vi al entrar fue a una de sus amigas, muy entretenida ella, sentada entre las piernas de un tipo con aspecto llamativo (raro para mí) tenía la cabeza rapada, camisa abotonada hasta el cuello, tirantes, pantalón hasta la cintura y zapatos militares altos, “normal”, esa apariencia no significaba nada para mi hasta entonces. Cuando entramos a su casa me causó una suerte de alivio ver a la madre de la chica de cumpleaños muy pendiente de todo lo que sucedía.
Nos instalamos con nuestra botella de ron, que por cierto pensábamos si tomar o no pues el día anterior fue fuerte la cosa, hielo y coca cola, todo fino por ahí. Mirábamos a los lados como buscando donde comenzar a encajar, y los demás nos miraban como diciendo ¿Y estas donde piensan encajar? De repente, como era de sospecharse, llegó la cumpleañera a pedirle a mi amiga una pequeña cola hacia la licorería, ella accedió aunque advirtió en seguida que sólo lo haría una vez. ¡Tatatatán! ¡Mi amiga se fue! Me quedé con un bunch de desconocidos que me daban cierto nervio, de no ser por la mamá de la chama que se asomaba a raticos. En todo ese rato sólo habló un personaje que era obviamente mayor que el promedio de personas allí, con el cerebro quemado, quemadísimo, de esos que miden su éxito con base en la cantidad y variedad de droga que se han metido (supuestamente ahí ya estaba desintoxicado, sí claro) sus temas: su banda de Mérida, mala por cierto; Thom Yorke, ahí se le salió el junkie que lleva dentro; Pink Floid, el típico que habla de bandas clásicas y ni puta idea de lo que dice, etc. Ese la cagó lo suficiente como para que terminara causándome risa.
Dentro de la casa había varios más con ese look de coco pelao que me evocaban ansiosamente “American History X”, así que me carcomía la curiosidad de entender qué les pasaba por su cabeza. Pero todavía no llego ahí. En la larga espera del regreso de mi amiga que me parecieron al menos 3 horas (y ni supe en realidad cuánto fue), aparecieron dos chicas que aparentemente pertenecían a ese mismo grupo que no interactuaba con nadie más, también tenían el cuero cabelludo al aire pero con ciertas porciones de cabello largo, que más adelante justificarían como “femineidad” dentro de su grupo. Todos se conocían en esa fiesta, todos pobladores habituales de la plaza de Los Mangos en San Cristóbal, todos con aspectos llamativos pero bastante opuestos, todos hablaban, convivían –bueno, menos los varones de cabeza rapada-, la desesperación de aquellos por embriagarse era una señal de advertencia en mi cabeza así que pasaba mi trago con calma, sólo observaba.
Apagaron las luces, las chicas con cabeza semi-pelada entraban y salían constantemente despotricando de algún patán que lanzó una de ellas al suelo y a otra le haló la camisa. Pensé, ¡Mierda aquí fue! Estos ya comenzaron la demencia. Uno de los que tomaba como si fuese su última vez, me tomó de la mano para disque bailar la música insufrible que sonaba, medio me movía y repetía constantemente en mi cabeza: “Esto ya lo superé, esto ya lo superé, esto ya lo superé”. Llegó mi amiga, y me sentí como un perrito cuando ve llegar a su dueño, me faltó mover la cola. Se rió de verme metida entre ellos y en la oscuridad, tratando de bailar/brincar. Durante ese período de ausencia de mi amiga se acabaron todo el alcohol que tenían. Repo me dice: “Qué ladilla con los skinheads, esos panas son insoportables”. Entonces vi la luz, ¡Skinheads! Pensé, ¡esos son! Ahora a averiguar.
Definitivamente no encajábamos en el círculo de baile, así que hicimos nuestro propio círculo de conversación, mi amiga, un chico que la acompañó a comprar licor,que era muy muy muy alto cabello largo,liso, con cara de me gusta el hardcore o algo así, pero todos se empeñaban en decirle Florentino (la verdad, sí se parecía), también participaba en la tertulia una chica de negro con indudable tendencia hacia la apariencia gótica, y yo. Sólo se discutían temas triviales, por ahora. Mientras nosotros conversábamos aquellos bailarines gritaban excitados al ritmo de una canción electrónica repetitiva de letra profunda: “Pussy, pussy… Pussy, pussy. I want your pussy, pussy” (la repitieron como 6 veces en toda la noche). Ellos se divertían, pero eventualmente se asomaban a escuchar algo de lo que hablábamos, entonces se sienta con nosotros una “Skingirl” y Florentino (se queda así porque no recuerdo su nombre) no se aguantó las ganas y le preguntó qué era. Entonces pega las rodillas y se coloca las manos sobre ellas y con gesto de niña consentida comienza a recitar la explicación exacta de Wikipedia sobre los skinheads y recordé que hace algunos meses había tenido que buscar eso mismo para mi amiga que me pidió el favor, tuve un deja vú, recordé que no tenían propósitos específicos, sólo un estilo de vida que a mi parecer queda más traducido en un estilo de vestir que en algo más (Por lo menos los que conocí).
Eran ya como las 4 de la mañana un chico de aspecto bastante geek, trae un block de dibujo gigante mientras hablábamos de nuestro disgusto hacia los medios nacionales de distintas tendencias políticas, me enseñó algunos de sus trabajos –le gusta el manga-, pero block fue el que le hizo uno de estos skinhead que interrumpió para decirme “Quiero hablar contigo, ¿Tienes un momento?” Pesaba que sería sólo un momento, pero no. Ya lo había notado cerca de nosotros escuchando la conversación pero nunca intervino, prefirió hacerlo a solas. Entonces me comentó que le llamaban la atención mis percepciones porque él no pensaba así. Resultó ser un radical, se unió al ejército como soldado y lo dice con orgullo, para defender al país del imperialismo, de los yankees, de la oligarquía. Considera que lo mejor que puede hacer su Comandante es acabar con cualquier forma de disidencia, para el no hay fallos, para él no hay errores. Yo por mi parte sentía que perdía mi tiempo, porque él aceptaba su radicalidad, muchas de las cosas que le decía sólo lo silenciaban por unos segundos y sólo decía: “Eso no puede ser así, no en una revolución”. Generalmente la gente de izquierda aboga por los supuestos derechos de la minorías, él apoyaba el “cese de concesión” se RCTV a pesar de que según él mismo TODO EL MUNDO veía ese canal (Que por cierto yo no veía). Yo apostaba a la diversidad, él argumentaba que para que la revolución avance todos tienen que ser iguales, pensar iguales, y tener las mismas condiciones. Yo le decía que es imposible tener las mismas condiciones porque el que se jode para tener sus cosas no puede vivir como el que recibe migajas del gobierno, me dijo capitalista, dijo que yo apoyaba la opresión de los monopolios mientras su amiguita skingirl bailaba borracha con sus Adidas puestas, hechas en china, donde pagan el día de trabajo a un dólar.
Discutimos incesantemente por al menos una hora, yo apostando por la defensa de la diversidad de pensamiento y él apostando por la defensa de la igualdad de pensamiento, eso sin mencionar la igualdad de condiciones por las que tanto aboga pero con las que termina siendo él el excluyente. Amaneció, el frío me destrozó las cuerdas vocales luego de la discusión apasionada. Vimos como los demás se destruían en alcohol mientras la conversación no era más que un círculo vicioso, doloroso, podía sentir el odio en sus palabras, el resentimiento, por dentro no podía creer que hubiese gente tan intolerante, se lo dije tantas veces como pude, INTOLERANTE, INTOLERANTE, INTOLERANTE, y él, orgulloso de serlo. Entonces recordé la película que mencioné anteriormente (American History X), no son más que un montón de cabezas lavadas, más que rapadas son cabezas lavadas, que siguen un ideal, un supuesto modo de vida que defiende según ellos la igualdad, pero una igualdad obligada, así como los nazis buscaban igualdad matando todo lo que no fuese ario, así quisieran ellos acabar con lo diverso, por un lado me alegró que sólo sean unas 10 personas las que según Repo participan activamente de ese grupo, por el otro, me preocupó que esa radicalidad se convierta en verdadera violencia, que se crean el cuento y busquen acabar con todo lo que no sea igual a ellos. Es irónico, se encontraba entre rockeros, punketos, góticos, homosexuales, opositores, geeks, junkies, niñas fresa, pero igual se quedaba en la fiesta. Él no lo sabe, pero disfruta de la diversidad, si no, no me hubiese llamado para discutir.
Lo que comenzó siendo una fiesta de cumpleaños con otra clase de pretensiones, terminó siendo un llamado de atención para mi, cómo disfruto que tanta gente con diversos pensamientos pueda converger en un solo sitio, que a la final siempre es la plaza y que ese día cambiaron de sede eventual. El que cree en Dios, la chica que cree en el bien y el mal, los ateos, los skinheads que no consumen drogas pero beben y golpean mujeres, los y las que adoran llamar la atención Todos en un solo lugar, qué sabrosa la diversidad.
Evento N°2 Domingo 30 de mayo (este es corto para no hacerlo doloroso)
Nunca expliqué el motivo de mi viaje a mi ciudad natal, como buena tachirense me fui a ver la final del fútbol nacional, entre los viajes de ida y vuelta fueron casi 30 horas metida en un autobús, tratando de soportar el frío artificial. Esa mañana del domingo luego de la dichosa fiesta, amanecimos comprando empanadas para desayunar, fuimos a dormir a mi casa pero no fue tan posible como pensaba, había ansiedad, ese era EL DOMINGO. Luego de hacer mi maleta y algunas cosas, terminé saliendo de mi casa como a las 2 de la tarde, la ciudad vibraba, la energía era increíble. Todos a la expectativa de los resultados, no había certeza pero teníamos esperanza de que se podía. Una nube enorme comenzó a arrimarse, ya estaba brisando y todos pensábamos que era momentáneo… ¡Pero no! Llegué donde mi nona para reunirme con la gente que iba conmigo al estadio, ya era tarde, no almorcé. De repente mientras subíamos encaramados en la camioneta de mi tío, comenzó a llover durísimo, tremendo palo de agua y era inevitable mojarnos. Así entramos al polideportivo de Pueblo Nuevo, dos horas antes del juego, emparamados, en mi caso sin haber comido, pero la satisfacción de ver el templo sagrado que se reventaba de gente alentando al Deportivo Táchira no tenía precio, no nos importó la lluvia incesante sólo queríamos celebrar. ¡Pero no! ¡No! ¡No!, al contrario, vivimos una humillación multitudinaria, el equipo nos defraudó, ni siquiera fui capaz de ver el cuarto gol que le metieron, las 40 mil almas heridas que abandonamos el estadio antes de que finalizaran los 90 minutos caminamos en silencio, ahora sólo nos quedaba el resfriado y la camiseta mojada. Esa misma noche luego de casi hora y media y un despecho indescriptible, regresé a Caracas. Sigo amando al Deportivo Táchira, pero como en toda relación de amor, ahora estamos descansando el uno del otro, dándonos un tiempo.
…qué fin de semana este, lo que pasó el viernes me lo reservo.
NOTA: FUIMOS A ESTA FIESTA PORQUE JUSTAMENTE MI AMIGA REALIZA UN TRABAJO DE INVESTIGACIÓN SOBRE LA PLAZA DE LOS MANGOS (ALLÍ CONOCIÓ ESTAS PERSONAS)